El consumo colaborativo, el camino más corto hacia la eficiencia

La edición de octubre de Iniciador Granada trató sobre consumo colaborativo. Le tengo que agradecer a Miguel Fernández Calero, CEO de Spiral Startups y organizador del evento, por invitarme con tanto salero.

En un principio no pensé que me fuese a interesar el tema pero conforme fui escuchando a los participantes cada vez me pareció un tema más interesante y con un largo recorrido por delante por dos razones básicas:

  • la era de hiperconsumo se ha acabado; de las macmansions americanas en venta a los aeropuertos vacíos en España, pasando por las nucleares cerradas en Japón o los colapsos de tráfico en México D.F., cada vez es más evidente que una economía basada en el más nuevo, más grande, más caro, no es eficiente. La eficiencia puede parecer una cuestión baladí en épocas de hiperabundancia pero en la época que acaba de empezar, es la clave para competir. No se trata, por ejemplo, de hacer más autopistas sino de que por esas autopistas circule más gente sin utilizar más vehículos; compartir coche es una manera de optimizar los recursos.
  • Internet ha llegado para quedarse y cada vez más forma parte del tejido social, no como una capa superpuesta, sino como elemento aglutinador de forma que permite que se formen redes sociales verticales u horizontales de toda clase y tamaño para responder a cada demanda social. Hace treinta años era imposible que pudiese nacer, por ejemplo, una comunidad de locos por el tomate porque son una minoría irrelevante (supongamos una de cada cien mil personas); pues bien, esa cantidad nos da un total de aficionados al tomate de 400 personas. A cualquiera de ellos le bastaría crear un grupo en Facebook o un blog para ver cómo poco a poco los demás se van sumando. Al ser cada vez mayor la penetración, cada vez más gente entiende que “si esto me gusta a mí,tiene que haber más gente haciéndolo, voy a buscarlos”. De ahí a un millón de personas compartiendo coche, hay un paso.

El nivel entre los ponentes ayer era bastante alto. Hay que tener realmente talento emprendedor para estar metido en esos berenjenales pero me llamaron la atención dos de ellos:

  • Albert Cañiigueral, el dueño de ConsumoColaborativo.com, un tio inteligente y que ha llegado a esto por la vía de la eficiencia. Ser ingeniero tiene esas cosas: donde otros se dan golpes en el pecho maldiciendo el consumismo (o el comunismo, según las épocas) los ingenieros ven flujos de energía y detectan pérdidas que hay que corregir
  • Vincent Rosso, country manager para España y Portugal de BlaBlaCar. Esta empresa de origen francés se dedica al coche compartido. Empezaron muy despacio pero van a toda velocidad llenando coches. Me llamaron de él la atención dos cosas. Primero, es el CEO de una empresa con noventa trabajadores y cuando hablas con él se le nota que tiene los ojos muy abiertos para aprender y absorber todo lo que le pueda ser útil; soberbia cero. Segundo, el trabajo que tiene es un marrón de cuidado, duplicar un modelo de negocio a otro país, pero lo ha convertido en una aventura interesante y que da gusto escuchar.

Como siempre, ha valido la pena salir de la cueva para pasar una tarde hablando sobre emprendimiento. Si no conoces Iniciador Granada, tú te lo pierdes. 🙂

Iniciador Granada - Octubre 2013 - Consumo colaborativo - 002